Un estatuto francés de tres actores que permite a un directivo de transición ejercer con total autonomía conservando una cobertura de asalariado.
El portage salarial es una relación tripartita entre un profesional independiente (el «porté»), una sociedad de portage y una empresa cliente. El porté encuentra sus misiones y negocia sus condiciones como un independiente, pero es la sociedad de portage la que factura al cliente, cobra los honorarios y le abona un salario — con nómina, cotizaciones sociales y derechos asociados (desempleo, jubilación, previsión).
Para un directivo de transición que encadena misiones de unos meses en clientes distintos, crear una sociedad cada vez sería pesado. El portage salarial ofrece un marco jurídico estable y rápido de activar: sin constitución de empresa, con una cobertura social de asalariado y una gestión administrativa delegada (facturación, reclamaciones de cobro, declaraciones).
A cambio de esa gestión, la sociedad de portage retiene unos gastos de gestión — por lo general entre el 5% y el 10% de la facturación emitida, según el volumen y el contrato. El resto, tras las cotizaciones sociales, constituye la remuneración neta del directivo de transición.
En MT-Transition, el estatuto elegido (portage, sociedad propia u otro) depende del perfil del directivo y de la estructura de la misión — encuadramos este punto con cada candidato de antemano.
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